Entiendo perfectamente que a veces los pacientes asocian «quirófano» con algo más grave o invasivo, cuando en realidad, para ciertos bloqueos, es el entorno que ofrece mayor precisión y seguridad.
La radioscopia (fluoroscopia) en quirófano suele ser la opción preferida por los cirujanos para procedimientos de columna o intervencionismo del dolor. Te detallo las principales diferencias en un cuadro comparativo.
Diferencias Principales: TAC vs. Radioscopia
| Característica | Bloqueo bajo TAC | Bloqueo bajo Radioscopia (Quirófano) |
| Tipo de Imagen | Estática (fotografías paso a paso). | Dinámica (video en tiempo real). |
| Velocidad | Más lento; hay que mover al paciente dentro del túnel varias veces. | Inmediato; el médico ve la aguja moverse mientras la guía. |
| Seguridad Vascular | Difícil de ver si el líquido entra en un vaso sanguíneo. | Alta; se usa contraste para confirmar que no estamos en un vaso. |
| Entorno | Sala de tomografia no estéril. Sucia. | Área estéril con monitorización completa. |
¿Por qué es «mejor» la Radioscopia en Quirófano?
Mencionaré lo que en mi opinión son los puntos mas significativos.
1. Visión en «Tiempo Real»
A diferencia de la TAC, donde el médico toma una foto, ajusta la aguja y toma otra foto, la radioscopia funciona como una cámara de video de rayos X. Esto permite al especialista navegar por la anatomía del paciente con una fluidez milimétrica, evitando estructuras nerviosas de forma mucho más ágil.
2. Seguridad con el uso de Contraste
Esta es la ventaja crítica. En quirófano, podemos inyectar una pequeña cantidad de contraste antes del medicamento. Si el contraste se «va» por una vena o arteria, el médico lo ve al instante y reposiciona la aguja. En un TAC, detectar una inyección intravascular accidental es mucho más complejo y arriesgado.
3. Mayor Confort y Esterilidad
El quirófano ofrece un control absoluto del entorno. Si el paciente siente dolor o ansiedad, el equipo de anestesia puede administrar una sedación leve de forma inmediata. Además, los protocolos de limpieza en quirófano son los más estrictos que existen, reduciendo al mínimo el riesgo de infección.
En resumen: Mientras que el TAC es excelente para diagnóstico (ver la estructura), la radioscopia es superior para el tratamiento (guiar la aguja), porque permite ver cómo se distribuye el medicamento en el segundo exacto en que se aplica.
